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Archive for 15 marzo 2009

Rodando: Martín y Maria, Distancia Recorrida: 23.61 Kms, Tiempo sobre la Bici: 2 hr 22 min 06 seg. (sin incluir paradas)

El día anterior montamos nuestras bicis en el carro y salimos desde Monterrey hacia Cuatrociénagas de Carranza, en el Estado de Coahuila donde se encuentran las famosas Ciénagas (pozas de agua que se forman de ríos de agua que pasan por el subsuelo) y las Dunas de Yeso.

Por ser una zona desértica, cuando hace frío…hace frío!! y ese día la temperatura era de 7°C e increíblemente fue bajando a medida que nos acercábamos a nuestro destino.

Al llegar nos asombró el viento helado y lo bello del paisaje. Esa misma tarde nos fuimos a conocer la zona y las posibles rutas que debíamos tomar al día siguiente hacia las Dunas y las Ciénagas, recorrido que haríamos con las bicicletas si el clima lo permitía.

La mañana siguiente amaneció con un clima fresco pero muy agradable y después de desayunar algo ligero nos subimos en nuestras bicis  y comenzamos la aventura. Nuestro primer destino la Poza Azul, un hermoso pozo de agua azul y cristalina. Nos asombró el tono del agua y lo caliente de ésta. La poza tiene una cueva por donde entra el agua y otra por donde sigue su ruta subterránea. Esta poza es la única que actualmente se encuentra abierta para la observación del público.

De allí partimos hacia el Rio Mezquites, cuyas aguas son igual de cristalinas pero menos cálidas que las de las Ciénagas. Un recorrido de un poco mas de 4 kilómetros ida y vuelta desde la Poza Azul,  por un camino árido y empedrado.

Después de darnos un chapuzón volvimos camino a la Poza Azul para montar las bicis en el carro y de allí dirigirnos a las Dunas de yeso.

Desde la entrada a las Dunas se hace un recorrido en bici de un poco más de 5 kilómetros de ida y 5 de vuelta, el trayecto se hace un poco dificultoso ya que la carretera de tierra y piedras está en buenas condiciones…

…pero solo para una 4×4!!, por lo que decidimos salirnos de ella y avanzar por las pequeñas dunas paralelas al camino, el camino se hizo más pesado porque las ruedas se hundían en la suave arena pero nuestras sentaderas lo agradecieron muchísimo…. El paisaje de las Dunas es un espectáculo increíble, montañas de arenas blancas  y brillantes que desde lo lejos parecen nieve.

Después de recrearnos e hidratarnos emprendimos el regreso a la entrada evitando la carretera nuevamente.  En el regreso nos encontramos con una Liebre Salvaje, la que al vernos salió corriendo (o más bien saltando) hasta perderse de nuestras vistas.

Fue una experiencia única e inolvidable.

Saludos,

Maria.

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No seré un vendedor con vicios ocultos, así que a parte de las cosas buenas, también les voy a contar sobre mis malas experiencias, y lo que les voy a contar ahora para nada fue una buena experiencia, por lo que espero que después de reírse, vean también el lado importante del asunto.

El 2 de marzo fue mi primer viaje al trabajo en bici…estaba lleno de energía y entusiasmo, estaba completamente motivado….y que paso?

Mi primera salida y mi primera caída!

Luego de haber practicado mi ruta al trabajo dos Sábados a plena luz del día, yo pensaba que ya la conocía de memoria, así que ese primer lunes salí temprano de mi casa, aun de noche (primer elemento diferente a mis practicas) con mi mochila de ropa y otra pequeña mochila con mi comida (si, no una, dos sobre mí, segundo elemento diferente), mi reproductor de mp3 (tercer elemento diferente) y para rematar como “yo ya me conocía mi ruta” no me puse mis lentes porque me fastidiaban con el casco! (cuarto elemento diferente y, si, un poco tonto)

Cuatro elementos nuevos en lo que yo pensaba me sabia de memoria, ¿que chances tenia de tener un accidente?… ninguno! Ja ja

Durante todo el recorrido la mochila pequeña, la de la comida, se movía y se metía entre mis rodillas, por lo que tenía que regresarla constantemente a mi espalda.

Bajando de mi casa tuve el primer conato de caída…. me distraje cuando se me zafó uno de mis audífonos, quite la vista del camino para colocarlo en su sitio y zas! un tope!… termine con el manubrio en el estomago, pero no me caí!!… simplemente me dije, “tengo que mirar para adelante”.

Casi en seguida… la caída….

Como les comente ya, en esa época vivía al sur de la ciudad y para ir a mi trabajo, tenía que pasar la Av. Lázaro Cárdenas, lo que implicaba pasar su calzada.

Siempre trataba de entrar por la parte engramada, bordeando un escalón de unos 15 cm justo al entrar a la parte asfaltada…pero que creen?… este día se me olvido el escalón!.

Solo recuerdo que la bici se “atascó”, seguido de un golpe en el pecho y mi asombro de encontrarme en la grama. Fueron segundos, en ningún momento sentí que había perdido el control, simplemente pum! directo al piso.

Me pare lo más rápido que pude, por supuesto a revisar la bici, la bomba de aire salió volando, el soporte se había roto. El resto de la bici estaba bien…un poco de alivio. Recogí la bomba y me monte en mi bici, como si no hubiese pasado nada… la verdad es que para lo que pudo pasarme si aterrizaba en el cemento, no me paso mucho.

Todavía rodé unos metros antes de ponerme los lentes, reconozco que esta fue la jugada menos inteligente de mi parte.

Al llegar al trabajo note también que el bolso de herramientas del sillín de la bici estaba medio raro, el sujetador de este, también se había roto.

Tuve una molestia en el pecho como por dos días y la molestia de que los sujetadores de la bomba y del bolso de herramientas se habían roto producto de la caída.

Amigos, conozcan su ruta y antes de ir al trabajo practíquenla bajo las condiciones exactas en que la van a realizar!

Pd1: La bomba la pongo ahora con el bolso que uso para ir al trabajo y por suerte el fabricante del bolso del sillín me envió la pieza que se me rompió!.

Pd2: ya no uso mi reproductor de mp3.

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